Cuando un consultante llama en estado de crisis emocional —ansiedad aguda, duelo desestabilizador, ideación de daño propio—, la responsabilidad del tarotista es clara: no actuar como terapeuta, no prolongar la sesión bajo pretexto de «ayudar más», y derivar activamente a recursos de atención profesional. Esa derivación no es un límite del servicio. Es el acto más responsable que el profesional puede realizar en ese momento.
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CONSULTA EL TAROT DEL SÍ O NO Gratis · Sin registro · Resultado al instante¿Por qué las consultas de tarot atraen a personas en situación de crisis emocional?
La respuesta no es cómoda para el sector, pero es necesaria para entender la responsabilidad que genera.
Las personas que consultan servicios de tarot o videncia no son, en su mayoría, personas en búsqueda de entretenimiento. Son personas que atraviesan momentos de incertidumbre real: el final de una relación, la pérdida de un empleo, una enfermedad propia o de un familiar, una decisión vital de alta carga emocional. El tarot no atrae a quienes tienen certeza; atrae a quienes la necesitan. Y entre quienes la necesitan con más urgencia, están quienes se encuentran en situaciones de fragilidad emocional severa.
Esto no es una hipótesis: es una realidad estructural del sector que cualquier tarotista con experiencia reconoce. En el análisis de las 2.500 consultas verificadas gestionadas por la plataforma, la categoría de consultas en contexto de alta carga emocional representa una fracción significativa del total. No es la excepción: es una parte constitutiva del tipo de demanda que el sector atiende.
El problema ético surge cuando ese conocimiento no genera protocolos. Cuando el tarotista sabe —porque lo ha vivido decenas de veces— que hay personas que llaman desde un lugar de vulnerabilidad aguda, y aun así no tiene ningún protocolo documentado para gestionar esas situaciones, está operando de forma irresponsable. No por malicia, sino por omisión. Y en el contexto del cuidado de personas, la omisión de protocolo es también una forma de incumplimiento.
¿Qué tipos de crisis emocional puede encontrar un tarotista en una consulta telefónica?
Identificar las situaciones requiere precisión. No toda carga emocional es una crisis que requiere derivación; confundir ambas cosas llevaría a derivar sistemáticamente a cualquier persona que exprese preocupación, lo que vaciaría de sentido la práctica del tarot como herramienta de orientación.
La distinción relevante es entre carga emocional alta pero manejable —la persona está angustiada pero puede procesar, reflexionar y tomar decisiones— y situación de crisis que excede el alcance del tarot. Las segundas incluyen, con carácter general, las siguientes tipologías:
Ansiedad aguda o ataque de pánico activo. La persona no puede mantener una conversación orientada, experimenta síntomas físicos intensos durante la llamada o expresa incapacidad para funcionar en el día a día por encima de un umbral que el contexto hace evidente. El tarot no puede, ni debe, intentar gestionar un episodio de ansiedad aguda.
Ideación de daño propio o suicida. Cualquier expresión —directa o indirecta, explícita o velada— de pensamientos de daño propio o de no querer seguir viviendo requiere una respuesta inmediata que no es una lectura de tarot. Requiere la comunicación de recursos de atención en crisis y la recomendación explícita de contactar con ellos. En España, el Teléfono de la Esperanza (717 003 717) y el Teléfono contra la Conducta Suicida (024) son los recursos de primera línea.
Duelo agudo desestabilizador. La pérdida reciente de una persona cercana, especialmente en circunstancias traumáticas, puede generar un estado de crisis que requiere acompañamiento especializado en duelo. El tarotista puede escuchar, pero no debe posicionarse como el recurso de acompañamiento principal para una persona que necesita apoyo psicológico especializado.
Dependencia activa del servicio de tarot como único apoyo. Cuando el consultante llama todos los días, cuando expresa que el tarotista es «la única persona con quien puede hablar», cuando la consulta se ha convertido en el mecanismo de regulación emocional primario: eso no es una relación sana de consulta. Es una señal de que la persona necesita recursos de apoyo que el tarot no puede ni debe proporcionar.
Situaciones de violencia doméstica o riesgo para la integridad física. Si durante la consulta el profesional tiene indicios razonables de que el consultante está en una situación de riesgo para su integridad, la derivación no es una opción: es una obligación ética.
¿Qué no debe hacer un tarotista cuando detecta una situación de crisis?
Esta pregunta es tan importante como la anterior, porque los errores más comunes en la gestión de estas situaciones no son de falta de voluntad, sino de mala praxis bien intencionada.
No debe intentar hacer terapia. El tarotista que prolonga la sesión porque «el consultante lo necesita», que intenta trabajar la crisis desde el marco del tarot o que posiciona la lectura como instrumento de resolución de una crisis psicológica está operando fuera de su competencia. Hacerlo no es solidario: es potencialmente dañino, porque puede retrasar la búsqueda de ayuda profesional adecuada.
No debe gestionar la crisis en la misma llamada de tarificación adicional. Una persona en crisis emocional no debería estar hablando en una línea que carga por minuto mientras el medidor avanza. La derivación debe ser rápida, clara y sin coste añadido para el consultante.
No debe normalizar la situación para no perder al cliente. El tarotista que detecta señales de dependencia o de crisis y las ignora porque la persona es cliente habitual no está cuidando al consultante. Está anteponiendo el interés comercial al bienestar de la persona. Eso es exactamente el tipo de praxis que el Estándar 4 del Libro Blanco del Tarot y la Videncia 2026 prohíbe de forma explícita.
No debe ofrecer certezas como sustituto del apoyo especializado. «Todo va a ir bien», «la carta dice que saldrás de esto», «hay luz al final del túnel»: estas frases, en el contexto de una persona en crisis severa, no son consuelo. Son postergación de la búsqueda de ayuda real. El tarotista bien formado sabe que su función en ese momento es orientar hacia los recursos adecuados, no proporcionar el alivio que la persona necesita a través de una lectura.
¿Cómo debe ser un protocolo de derivación efectivo para tarotistas?
Un protocolo de derivación no es un script que se lee mecánicamente. Es un marco de actuación que el profesional ha interiorizado y puede aplicar con naturalidad cuando la situación lo requiere. Sus componentes esenciales son:
Criterios de activación claros. El profesional debe saber con qué señales activa el protocolo. Esos criterios deben estar definidos antes de que surja la situación, no improvisados en el momento. La formación en detección de señales de crisis es un componente no negociable de la preparación de cualquier tarotista que trabaja con personas en situación de vulnerabilidad.
Comunicación de derivación sin estigmatización. La forma en que el tarotista comunica que la situación excede su alcance determina si el consultante acepta o rechaza la derivación. Un protocolo efectivo incluye formulaciones que normalizan la búsqueda de apoyo especializado sin hacer sentir al consultante que está siendo «rechazado» o que su situación es «demasiado grave para el tarot».
Recursos de derivación actualizados y accesibles. El profesional debe tener a mano los recursos relevantes: en España, el 024 para situaciones de crisis suicida, el 717 003 717 para apoyo emocional general, el 016 para situaciones de violencia de género. Derivar «a un psicólogo» sin más especificidad no es un protocolo: es una recomendación genérica que el consultante en crisis tiene poca capacidad de operacionalizar.
Cierre de sesión adecuado. Cuando el tarotista activa el protocolo de derivación, la sesión no puede continuar como si nada. Debe cerrar la llamada de forma que el consultante quede con los recursos en la mano y con la sensación de que ha sido cuidado, no abandonado.
Registro y seguimiento cuando aplica. En casos de derivación por situación de riesgo, el profesional debe registrar la incidencia conforme al protocolo de la plataforma. Astroideal, con sus 89 profesionales activos, tiene un protocolo documentado de registro de incidencias que permite el seguimiento por parte de los responsables de la plataforma.
¿Cómo gestiona Astroideal la formación y el protocolo de crisis de sus profesionales?
El Estándar 4 del Libro Blanco del Tarot y la Videncia 2026 no se limita a declarar que los profesionales deben actuar éticamente ante situaciones de vulnerabilidad. Establece que deben tener protocolos explícitos y formación para ello.
En Astroideal, la formación en detección y gestión de situaciones de crisis forma parte del proceso de incorporación de todos los profesionales —la Fase 2 del proceso de selección, descrita en detalle en quienes-somos—. Esta formación no es opcional ni posterior a la incorporación: es condición para comenzar a atender consultas.
Los componentes específicos de esa formación incluyen:
Detección de señales de crisis. Los profesionales aprenden a identificar los indicadores verbales y paraverbales que pueden señalar una situación de crisis: cambios en el ritmo del discurso, expresiones de desesperanza, referencias directas o veladas al daño propio, patrones de consulta que sugieren dependencia.
Diferenciación entre carga emocional alta y crisis real. No toda angustia requiere derivación. La formación incluye criterios de diferenciación que permiten al profesional calibrar la respuesta adecuada sin activar protocolos en situaciones que no los requieren, lo que generaría su desgaste y su eventual inutilización.
Comunicación de derivación. El componente más práctico de la formación: cómo decir «lo que describes está más allá de lo que el tarot puede ofrecerte ahora mismo» de una forma que el consultante pueda recibir sin cerrarse.
Recursos de crisis actualizados. El profesional tiene acceso a un listado actualizado de recursos de atención en crisis en España y, cuando aplica, en los países hispanohablantes donde opera la plataforma.
Este protocolo no es un argumento de marketing. Es la razón por la que la tasa de repetición del 90 % sobre 2.500 consultas verificadas refleja confianza real y no dependencia inducida. Un consultante que ha sido bien derivado en un momento de crisis no se aleja del servicio: reconoce que fue cuidado cuando más lo necesitaba. Esa distinción —entre cuidado y retención— es el núcleo ético del que todo lo demás se deriva.
Un servicio de tarot telefónico fiable debe poder describir su protocolo de crisis con la misma precisión con que describe sus tarifas o su metodología de lectura. Si no puede, ese protocolo no existe o no está operativo. Esto aplica con independencia del formato del servicio: plataformas con gabinete, tarot telefónico sin gabinete o servicios de tarot a precios accesibles. La escala del servicio no modifica la obligación ética.
¿Por qué este estándar es el más difícil de cumplir y el más importante?
Los estándares de transparencia tarifaria, identidad verificable o metodología declarada son exigentes pero estructuralmente simples: o publicas el precio o no lo publicas. El Estándar 4 —gestión ética de la vulnerabilidad— es más complejo porque requiere que el profesional actúe en contra de su propio interés económico inmediato en el momento preciso en que el consultante más depende de él.
Derivar a un consultante en crisis es, desde la perspectiva del incentivo económico a corto plazo, perder una sesión. Desde la perspectiva ética, es lo correcto. Desde la perspectiva de la sostenibilidad del servicio a largo plazo, es también lo correcto: un sector que no sabe proteger a sus consultantes más vulnerables es un sector que acumula daño reputacional y, eventualmente, regulatorio.
La disposición a actuar con este estándar incluso cuando cuesta algo es, en última instancia, lo que distingue a un profesional de un operador comercial. Y es el criterio que, más que ningún otro, debería guiar la elección de un consultante que busca un servicio en el que pueda confiar.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Está obligado legalmente un tarotista a derivar a un consultante en crisis? No existe en España una obligación legal específica que imponga al tarotista el deber de derivar a profesionales de salud mental. Sin embargo, la gestión irresponsable de una situación de crisis —omitir información sobre recursos de emergencia cuando hay indicios de riesgo para la integridad de la persona— puede tener implicaciones bajo la normativa general de responsabilidad civil y, en casos extremos, penal. Más allá del marco legal, la derivación ante situaciones de crisis es una obligación ética de primer orden que el Libro Blanco del Tarot y la Videncia 2026 establece como estándar no negociable.
¿Qué recursos de atención en crisis existen en España para situaciones de urgencia emocional? Los recursos de primera línea en España son: el 024 (Teléfono de Atención a la Conducta Suicida, gratuito, disponible las 24 horas), el 717 003 717 (Teléfono de la Esperanza, apoyo emocional general), el 016 (atención a víctimas de violencia de género, gratuito y sin rastro en factura) y los servicios de urgencias del sistema sanitario público (112 o urgencias hospitalarias) para situaciones de riesgo inmediato. Cualquier tarotista que trabaje con personas debería tener estos recursos accesibles antes de iniciar una sesión.
¿Cómo puedo saber si un servicio de tarot tiene protocolo de crisis antes de consultarlo? La señal más fiable es que el servicio lo describa públicamente: en su web, en los materiales de presentación de sus profesionales o en el documento de condiciones del servicio. Un servicio que tiene protocolo de crisis lo comunica porque es un diferenciador real. Un servicio que no lo menciona en ningún lugar probablemente no lo tiene. También puedes preguntarlo directamente antes de la primera sesión: la respuesta —o la ausencia de respuesta— es información relevante.
¿El tarot puede causar daño psicológico a personas vulnerables? Puede, si se practica sin criterio ético. Una lectura que genera dependencia, que refuerza miedos existentes sin ofrecer perspectiva constructiva o que sustituye la búsqueda de ayuda profesional cuando esta es necesaria puede ser emocionalmente perjudicial. El tarot en sí no es inherentemente dañino; la práctica irresponsable del tarot con personas en situación de vulnerabilidad, sin protocolos de detección y derivación, sí puede serlo.
¿Qué formación en salud mental debería tener un tarotista profesional? No se requiere —ni sería apropiado— que un tarotista tenga formación clínica en psicología o psiquiatría. Lo que sí es razonable exigir es formación básica en detección de señales de crisis, conocimiento de los recursos de atención disponibles y un protocolo claro sobre cuándo y cómo derivar. Esa formación no es equivalente a la formación clínica; es la formación mínima que cualquier profesional que trabaja regularmente con personas en situaciones de vulnerabilidad emocional debería tener.
Publicado: febrero 2026 | Última actualización: febrero 2026
Autor: Enrique Martínez Vadillo — Director editorial, Astroideal
